Cada viernes Lily y yo hacemos una pijamada donde elegimos una temática para vestirnos y vemos películas junto a nuestras gatitas. Hoy la temática es “Un color” y aquí estoy, mirándome al espejo con mi ropa completamente de color rojo.

—¡Minnie!— grité y apareció debajo de mi cama. —Eres una gatita curiosa, pero Lily y Coco llegarán pronto— la agarré para abrazarla cuando en ese momento se escucha el sonido del timbre.

Abro la puerta y la veo completamente vestida de color morado.

—¿Morado? ¡Es mi color favorito!— la abrazo y ella se da cuenta que yo también me vestí de su color favorito y sonríe encantada.

—¡Eso hacen las mejores amigas!— dice ese comentario gritando y la hago entrar antes de que despierte a los vecinos que seguro ya deben estar durmiendo.

Le pregunto si quiere comer pizza porque es su favorita y acepta. Mientras comemos, Minnie y Coco juegan con un ovillo de lana que encontraron por ahí.

Para cuando terminamos de comer ambas sabemos que se viene la parte más interesante de la conversación porque tenemos que elegir qué película ver esta noche.

—¿Y entonces que película quieres ver?— pregunté pensando que ojalá se decidiera por una romántica.

—La verdad es que hoy me apetece una de terror— dice sonriendo.

—Sabes que esas no me gustan— me sorprendí. —¿Por qué quieres ver una de terror?— dije con la idea de convencerla.

Pero en el momento en que terminé la frase me di cuenta que algo andaba mal. Su cara paso de parecer feliz y dulce a enojada y maligna. Por un momento creí que era una broma y le dije que parara. Pero en vez de eso, sacó un cuchillo y dijo que me mataría. Comencé a correr hacia mi habitación donde tenía mi celular pero antes de llegar logró alcanzarme, me agarro del cuello y me llevó de nuevo a la cocina. Dijo que me quedara quieta y callada o mataría a Minnie. Sacó cinta adhesiva de su bolsillo y me tapó la boca impidiendo que gritara.

—Mike me dijo que lo besaste ¿por qué tenía que ser mi novio? ¿No podías buscarte otro chico?— dijo apuntándome con el cuchillo y ahí fue cuando entendí todo. —Te voy a hacer sufrir— dijo y se fue al comedor. Comencé a llorar pensando en lo que me haría, nunca pensé que él se lo dijera, fue un simple beso.

Cuando regresó tenía a Minnie en la mano y con el cuchillo le cortó la garganta de oreja a oreja.

—Te voy a hacer lo mismo— dijo y se abalanzó sobre mí. Sentí la punzada de dolor cuando el cuchillo se hundió bajo la oreja aunque dolió más cuando comenzó a moverlo al otro lado. No podía respirar pero luego todo comenzó a tranquilizarse mientras su ropa morada comenzaba a mancharse de sangre, mi sangre.

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