—Desplázate un poco hacia tu… —Manuel recordó en ese momento la dislexia de Pedro—. Muévete para allá —dijo haciendo el gesto de aventar algo con su mano hacia la izquierda—. Perfecto. No te muevas ahora.

Al activar Manuel el cañón de partículas que apuntaba hacia Pedro un zumbido invadió el laboratorio. No obstante, Pi y Gamma, sus dos gatos siameses, acostumbrados a los ruidos del los experimentos, siguieron durmiendo enroscados uno junto al otro.

Pedro se quedó muy quieto, reprimiendo un escalofrío. Sabía que el rayo no le haría daño, pues ya lo habían probado en multitud de ocasiones, pero no entendía porque tenía que llevar la túnica puesta si lo que querían cambiar era la estructura molecular de la misma.

—Así será más espectacular —dijo Manuel al adivinar lo que pensaba su compañero—. No pongas esa cara, hombre, que estamos a punto de hacer historia. —Pedro intentó sonreír, aunque lo que consiguió fue mostrar un gesto cómico—. ¡Ja, ja, ja, ja…! Tendrías que ver la cara que acabas de poner.

—A ti me gustará ver en mi lugar —dijo Pedro fingiendo estar molesto—. Seguro que entonces no te parecía tan gracioso. —Se ajustó la capucha de la túnica, para taparse parcialmente la cara—. Pulsa ya el disparador y acabemos de una vez.

—Si dejas de protestar y de moverte lo podré hacer. ¿Preparado? —Pedro ni se molestó en contestar. Se limitó a permanecer inmóvil como una estatua—. ¡Vamos allá!

El rayo restalló, al tiempo que la habitación se llenaba de un olor acre. La túnica que llevaba puesta Pedro, de un color morado intenso, comenzó a cambiar de tonalidad. Al pasar al siguiente color del espectro, el ultravioleta, está dejó de verse.

Manuel apagó el cañón y guardó silencio.

—¿Ha funcionado? —le espetó Pedro, que aún no se atrevía a abrir los ojos.

Entonces Manuel estalló en una carcajada que despertó finalmente a los dos felinos. Estos lanzaron sendas miradas somnolientas a Manuel y se volvieron a enroscar para seguir durmiendo.

Entonces Pedro abrió los ojos y pudo ver lo que le hacía tanta gracia a su amigo. Habían conseguido hacer la túnica invisible, como pretendían, pero esta no ocultaba el cuerpo desnudo de Pedro. El experimento de crear una prenda que les otorgara invisibilidad había fracasado.

—¿Y de qué sirve esto? —La expresión de Pedro no hacía sino incrementar las risotadas de Manuel—. Como mucho me permitiría hacer nudismo en invierno sin morirme de frío.

Tras estas palabras, Pedro se unió a las carcajadas de su amigo Manuel y ambos se abrazaron, sin poder dejar de reír, para celebrar el éxito de su experimento; aunque no hubiese salido como esperaban.

Comentarios
  • 4 comentarios
  • Buenas. Me tocó comentar este relato, que me gustó mucho. Hubiera esperado verlo más arriba :( Me sorprende su posición. Bueno, se ve que mi gusto no lo comparten otros. De todas maneras, enhorabuena por lo que para mí es un buen texto. Un saludo.

  • Gustavo Macher @Gustavo hace 10 meses

    Gracias. Celebro que te haya gustado. Me hubiera gustado poder echarle más tiempo y dedicación, pero me llegó la inspiración muy tarde (a 2 horas del límite para enviar) e hice lo que pude. :)

  • Laura_M_A @Folk23 hace 10 meses

    Otro que también me ha gustado bastante, por su sencillez y porque no necesita una premisa mucho más grande para crear un buen relato. Pensaba que quedaría un poco más arriba, pero no es mala posición.

  • Gustavo Macher @Gustavo hace 10 meses

    Muchas gracias. Me alegro de que os gustara mi relato. Este mes no estaba yo muy convencido del resultado, pues me llegó la inspiración muy tarde y no me dio tiempo ni a revisarlo como es debido ni nada. :)


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