Nose quanto tiempo llevamos aqui cerrados, el tiempo pasa lento e impasible. Nunca sabes cuàndo es de dia y cuàndo es de noche, no hay sol ni luna, ni nubes ni estrellas. Todo permanece implecable  y nada cambia con el paso del tiempo.  Es lo que tiene trabajar en una Sala Blanca y que te quedes encerrada dentro. 

Hace un par de semanas que de repente perdimos la conexion con el mundo exterior, sin saber que pasó, se clausuró la puerta de entrada des de fuera sin possibilidad de abrirla des de nuestro lado. Las personas que nos vigilaban des del otro lado del cristal salieron corriendo al escuchar algo que venia del exterior, pero sin saber que ocurria por nuestra parte. 

Aqui havia material suficiente para crearnos alimentos basicos durante estas dos semana, porque aun con miedo de salir al exterior rompiendo el cristal y contaminar la sala donde nos encerramos. Pero despues de dos semanas encerrados ya no soportamos un minuto mas aqui dentro.

 El cristal que nos separa de la salita de control esta blindado, así que hemos decidido abrir la pared para encontrar los mecanismos que controlan la puerta y hackeralo y abrir la puerta. 

-Bueno, voy a abrir la pared -Me dice Anaïs con la frente sudando, justo cuando está apunto de abrir con un piquete la pared.

-Espera un momento. -Le cojo el brazo justo cuando està apunto de perforar la pared-. ¿Que es eso? -Señalando con una mano le retito el piquete artesano, fabricado por nosotras, de su mano. 

-Eso es... ¿una araña? -Era en un pote que havia estado vacio des del primer dia en una esquina y que no se habia movido de allí-. Pero si hace unos minutos no havia nada... y es impossible que ningun ser vivo haya entrado en esta sala.

Me acerqué para obervarla mejor. Justo debajo suyo había una pequeña llave antigua dorada.

-Hay una llave. 

Sin pensar-lo dos veces, metí la mano dentro, apartando las pegajosas telarañas, ignorando poc completo al octopodo, cogí la llave. Detras  mió pude oir a Anaïs asqueada. 

-¿Para que servirà?-La miro atentamente cojiendola con el indice y el pulgar con cuidado de no romper su aparente frajilidad-. Las llaves sirven para abrir puertas. 

Me acerco al portón metalico, y lo examino atentamente; a media altura me sorprendo de encontrar una pequeña enduidura que, casualmente, tiene la forma de la llave.  

-Miriam, ¿que haces?

-Un experimento.

Meto la llave y la giro lentamente, se oye el mecanismo de la puerta, volviendo a recuperar la movilidad despues de un largo tiempo sin uso alguno. Las puertas se abren de par en par, y podemos ver un abismo negro abriendose delante de nosotras. 

Libres, por fin.

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