Mi nombre no importa, lo que importa ahora es que estas huyendo de nuevo. Estás frente a la pantalla preguntándote qué rayos es esto, al tiempo que comes con tus manos pintarrajeadas tus frituras favoritas mientras el cuaderno de bocetos yace abandonado en la habitación esperando ser utilizado, al igual que ese pincel hundido en la pintura del godete a punto de endurecerse. ¡Ah! Has estado a punto de voltear la vista para corroborarlo. Dime, ¿por qué huyes? Hiciste lo mismo cuando querías escribir, ¿recuerdas? Escribías algunos párrafos, lo dejabas reposar y con la excusa de despejarte un rato abrías ventana tras ventana en Internet perdiendo valioso tiempo en juegos, redes sociales y series de Netfix. Nunca lograste alcanzar tu objetivo. Pero después llegó el dibujo a tu vida, avanzaste, practicaste la pintura al temple, participaste en concursos, te ganaste el nombre del pintor prodigio del siglo XXI, nada te detuvo. Luego, las ovaciones pasaron a ser críticas, no las soportaste.

Las palabras: «Tiene éxito porque le tienen lastima por esa cicatriz horrible en su cara», «seguro los jueces les dio asco ver su cicatriz y con tal de terminar rápido le dieron el premio», «dice que es de nacimiento, para mí que se la hizo a propósito para que nadie repare en su feo arte y se enfoque en su cara». Te afectaron mucho aunque sabes que no es verdad, pero de tanto que lo has oído y leído en las redes estas empezando a creerlo.

¿Enserio quieres cerrar esta ventana luego de haber leído hasta aquí? ¡Vamos! Deja ya de huir, navegar en Internet no es la solución. Si te rindes, tu carrera como pintor se irá por la borda. ¿Enserio dejaras que unas críticas te depriman y por ello dejes de hacer lo que amas? ¿Vas a huir toda tu vida cada vez que alguien te critique o levante falsos en tu contra? Las críticas siempre van a existir y debes aprender a afrontarlas, tomarlas con objetividad, separar lo que te sirve para mejorar y lo que sólo es destructivo. ¡Aquí viene de nuevo! Estás pensando que es fácil decirlo, me estás reprochando que quien soy yo para decirte todas estas cosas y un sin fin de cosas más. Déjame decirte una cosa, el talento no tiene nada que ver con la apariencia. Ahora no me crees, pero con el tiempo verás que es verdad así que, ¿qué vas a hacer ahora? ¿Harás caso omiso de todo lo que te he dicho o tomaras ese cuaderno donde reside el boceto de tu próxima pintura? ¿Veras videos o prepararas el lienzo? ¿Seguirás lamentándote pensando que probablemente los que te criticaron tienen razón o concentraras tu mente en hacer lo que más amas más en el mundo? Es tu decisión. Deja de preguntarte cómo es que sé todo eso y como has encontrado este texto si sólo buscabas entretenimiento. Eso no importa, lo que importa es que harás de ahora en adelante.

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