Siento la hierba debajo de mis pies. Estoy rodeada de plantas de colores vivos...se retuercen y crecen altas...intentando alcanzar el cielo. Son mis ¿maravillas?. Algo no esta bien, el aire no es fresco y el cielo cubierto por un humo negro. Una sustancia viscosa y negra se come poco a poco la hierba.


-Llegas tarde Alice, al final acabaras como aquel conejo.


Sentado tranquilamente esta el sombrerero. Su traje esta desgastado, he perdido la dentadura y sus ojos parecen que se la van salir de la cara. Los cadáveres del la Liebre y el Lirón están con él.


- Sombrero- le digo con alegría- ¿Sabes que le ha pasado a este lugar?


- Él que hace las preguntas aquí, soy yo. Pero sobre tu pregunta...no lo sé. Este mundo no existe, esto es tu mente. Si tu mente esta podrida, este mundo se volverá putrefacto y sórdido. Somos títeres en tu cabeza… aquí condenado a beber té de por vida.


- No… puedo…


- Bla bla bla, oigan chicos que Alice no puede...ohhh es verdad están muertos. Esto es lo que haces Alice, juegas con ellos, los torturas y cuando te cansas de ellos los eliminas. El conejo blanco retrasaba todos los días su reloj 5 minutos pero cada día llegaba más tarde, al final se terminó ahorcando con su propio reloj. Mis compadres murieron y aquí me ves tomando whisky como si fuera un triste borracho.


Los recuerdos vuelven. ¿El farol estaba encendido? ¿El gato estaba en la habitación de Maggy? ¿Estaba llorando o riendo? ¿Cómo logre salir?. La cabeza me va explotar mientras intento no llorar… siempre mueren y yo pongo excusas para no ayudarlos.


- Vaya se te ve afectada. ¿Quieres ayudarnos? Ve al mar y recoge la corona, recupera tus recuerdos y afronta tu lugar… o puedes seguir aquí siendo ignorante e impotente.


- ¿Como… llego…?


- Joder Alice tengo que hacerlo yo todo. Tus neuronas están todas conectadas entre sí y envían un impulso eléctrico que se interpretan como pensamientos. Corre, el tren del pensamiento esta apunto de pasar y no querrás llegar tarde. Dejate llevar o descarrilara.


Corro lo que puedo, oigo el fuerte bufido de un tren que corre con una fuera desmedida. ¿Puedo llegar tarde a mis propios pensamientos? Es hora de probar.


Este tren es magnifico, vías que se retuercen y que surgen justo debajo del tren. El olor del carbón se junta con el de la sal. Alice… no te preocupes o descarrilara. Noto el sabor de la arena.


- Vaya mirate, tan tranquila que estas apunto de un ataque de ansiedad.

 

Veo como un sonriente gato aparece. Sus ojos amarillos resaltan su maldad. Como lo odio.


-¿No te alegras de verme?¿Los duendes te hacen quemar cosas pero el gato es el malo?


- Dejame en paz ,tengo que ir a buscar la corona. Deja de perseguirme.

- Ponle una orden de alejamiento a tu sombra Alice, ella no dejara de perseguirte.


Alice se metió en el mar, el agua estaba fría y oscura. Era hora de devolver la luz a ese sitio.

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