Odio el típico cartel de “Continuará” que aparecía cuando estabas en lo mejor de una serie. Hace tiempo que lo sustituyeron por una especie de trailer de lo que ocurrirá en el próximo capítulo, pero para el caso es lo mismo: te dejan en ascuas a sabiendas de que tendrás que esperar toda una semana para poder saber lo que le ocurre a tu personaje favorito.

Ahora mismo daría lo que fuera por ver un avance de lo que va a suceder en los próximos minutos, pues estoy con la espalda apoyada en la puerta que me separa de una muerte segura. Hago toda la fuerza que puedo con las piernas en la pared de enfrente y al otro lado hay una especie de depredador alienígena que se ha empeñado en convertirme en su postre, pues ya se ha dado un atracón con los tipos del otro lado de esta puerta.

Si al menos se congelara la escena y apareciese el dichoso cartelito podría tener tiempo para pensar cómo aprovechar los elementos que me rodean en este pequeño trastero que me sirve de improvisado refugio. Con este bicho empujando sin descanso no consigo concentrarme.

No me lo puedo creer. ¿Eso que hay en el estante de arriba es lo que creo que es? Joder, sí que lo es. Es la culata de un subfusil de asalto. Al entrar aquí como una exhalación, con ese monstruo pisándome los talones, debo haberla puesto al descubierto cuando tropecé con la estantería de mi izquierda. El grupo terrorista que descubrí reunido al despertar en este almacén abandonado debió de ocultar parte de su arsenal aquí.

Nunca sabes lo que te vas a encontrar cuando la computadora te hace despertar en un lugar, solo que estás ahí por una razón que nace de un complejo algoritmo. Es lo que tiene ser agente de la policía espacio-temporal: cada viaje es una aventura y no tienes ni idea de si será la última.

En esta ocasión, parece que ese subfusil podría determinar si continúo ejerciendo o si me espera un sangriento y doloroso retiro. El problema es que no sé si estará cargado o no y si me levanto para alcanzarlo, solo me quedará tiempo para volverme y empezar a disparar. De todos modos no me queda otra, las piernas se me están empezando a cansar y el alien parece que cada vez empuja con más fuerza.

Bueno, que sea lo que Dios quiera. Allá voy.

Todo ocurre muy rápido. Alcanzo el arma justo a tiempo para girarme y empezar a disparar.

En ese momento el alien desaparece como si nunca hubiera existido.

Al salir del trastero lo entiendo todo. Los cuerpos de los terroristas tampoco están. Ha sido un engaño. 

Al mirar al suelo veo un objeto que me llama la atención. La visión del amuleto me golpea como un mazo. Ella a estado aquí y me lleva ventaja.

Tengo que salir de este almacén y encontrar antes al objetivo o no podré abandonar esta dimensión.


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