Al principio de su vida no había tenido problemas para dormir. Una vez llegó a la edad adulta parecía imposible que hubiera un día en el que pudiera descansar adecuadamente. A Isha se le hacían eternos los días entre el trabajo de técnico informático en el que trabajaba los días entre semana y su trabajo recepcionista en una clínica veterinaria algunas tardes y los fines de semana. Tenía una vida ajetreada, en la cual no tenía tiempo para el ocio. Había olvidado las caras y las voces de sus mejores amigos. Y tampoco quedaba con nadie de sus dos trabajos, aunque al menos ver entrar y salir tantos compañeros peludos le alegraba un poco la existencia.

Un día se puso enferma por agotamiento así que pidió tres días libres, esperando que fueran suficientes para recuperarse. Pero contra todas sus esperanzas, la primera noche durmió peor que nunca. 

Su padre, que siempre estaba al tanto de todo lo que le pasaba, fue a hacerle una visita a la tarde siguiente. Isha le abrió tosiendo sobre su manta, acto que no le dejó ver qué traía consigo hasta que oyó cómo arrastraba algo. 

—Papá, pero ¿qué tien...?— Se atragantó con su propia saliva sin poder acabar la frase.
—Anda, toma—. Le ofreció el vaso de agua por el que había tenido que correr para que su hija no se ahogara. 

Ya más calmada, observó que su padre traía algo muy grande embutido en una caja de cartón. Isha lo miró interrogante, esperando que se explicase de una buena vez. 

—Duermes mal— Comenzó con tranquilidad, como si supiera que lo que traía iba a hacer enfadar a su hija —así que me he tomado la molestia de traerte un nuevo colchón—. La sonrisa le ocupaba toda la cara. La forzaba, porque sabía del temperamento de su hija y esperaba que, al verle muy sonriente, aceptara. 

Isha resopló tan fuerte que se tuvo que sentar por el mareo. Pero estaba tan cansada que no opuso ninguna resistencia. Su padre se ocupó de todo y le puso sábanas limpias. 

—No te preocupes por el dinero porque he encontrado esta ganga, así que los Reyes han venido con unos meses de antelación— murmuró guiñando un ojo.

Se despidieron e Isha se acostó en aquel mullido colchón, esperando que fuera la solución a sus problemas. Se durmió al instante, parecía que esa cama era todo lo que estaba buscando. Pero las tripas pronto le empezaron a rugir. Así que, con mucho cuidado, se sentó en ella. Tras una lucha interna por quedarse , sacó un pie de la cama con toda la desgana del mundo.

—Eh, no, ¿pero qué haces? No te puedes ir—. Isha se sobresaltó al escuchar a aquella voz. 

«Serán imaginaciones mías», pensó por un momento. Pero al sacar el segundo pie volvió a oírla, esta vez la acompañaba un deje de rabia. 

—¡Te he dado descanso, comodidad y hemos pasado un buen rato, no puedes irte de mí! ¡¡Me lo debes!!— El colchón se abalanzó sobre Isha aplastándola contra el suelo.



Comentarios
  • 2 comentarios
  • L_Goimil @L_Goimil hace 10 meses

    Hola, qué hay, fui una de las evaluadoras de este relato, y preguntaste por qué tanta aversión a los finales abiertos. A ver, el reto pasado era acabar la historia con un cliffhanger, así que puedes encontrar varios ejemplos de finales abiertos que funcionan. En este caso concreto, el problema (para mí) es que el relato describe una situación muy cotidiana, en un tono neutro, ni humorístico ni tétrico, y resulta que el desenlace que no nos cuentan es la clave para definir todo el relato. Tal vez sea por el gran contraste entre las dos posibilidades: o hilarante o trágico. Los finales abiertos pueden dar muchas posibles interpretaciones al lector: el desenlace de una pelea, si el amor será correspondido o no... pero en todos esos casos el tema estaba definido de antes. Espero servir de ayuda.

  • Rep A. L. @Reptilinius hace 10 meses

    Hola, gracias por especificar. No comparto del todo tu punto de vista, pero creo comprender que te ralla porque lo ves tan plano que esperabas un final igual de plano, o como acaba de la forma en que lo hace, que lo de antes vaya por el estilo. Que no haya "neutralidad" e incertidumbre al mismo tiempo, creo que también lo verías como más coherente. Trataré de no volver a hacerlo de cara al siguiente ^^.


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