Al principio no fue consciente de haber pateado nada. Andar por el bosque entre la hojarasca caída de los árboles y un enjambre de matorrales, le dificultaba seguir el camino. Se sorprendió cuando oyó una voz salida de no sabía dónde.

—Hola Óscar —sintió alguien susurrando en su oído—. Me has dado un puntapié —insistió.

Se detuvo en seco y giro en redondo. Era un lugar llano, frondoso y abierto, donde los matorrales tenían una cierta altura, suficiente para esconderse alguien. Con los bastones de paseo apartó los matorrales más cercanos.

—¿Quién habla? —Inquirió a la nada que le rodeaba.

Entonces observó movimiento unos pasos por delante de él.

—Me ayudas a levantarme —solicitó la voz.

Tras recorrer esos pocos pasos, entre hojas secas vio algo que brillaba. Era una piedra negra, lisa y reluciente. Un impulso hizo que la cogiera, depositándola sobre su palma abierta. Sintió un cierto calor al tenerla. Se veía cuidadosamente tallada, en una forma de pájaro tan real, que parecía tener vida propia. Y se alarmó cuando vio que abría las alas, como desperezándose. Empezó a aumentar de tamaño y modificar su color.

—¿Está vivo? —se asombró Óscar.

—¿Se puede saber qué esperabas? —soltó con cierto tono cabreado el ave. —Y aun te dejas alguna cosa, diría yo —insistió otra vez.

—¡Te oigo! —se admiró—. ¡Pero dentro de mi cabeza!

—Si, suelo conseguir eso en algunos humanos —contemporizó. —Sois pocos los empáticos. Las criaturas míticas estamos acostumbradas.

—Un ser mítico... —alucinó más. No recordaba haber comido setas aquella mañana. —Me estáis tomado el pelo. —Acabó por afirmar.

Creyendo que era una broma, supuso que más pronto que tarde algún amigo saldría de entre los matorrales.

—Tienes que ayudarme —concluyó el ave que había estabilizado su crecimiento.

Parecía un águila enana cuando saltó sobre su hombro, cual loro de un capitán pirata.

—Pero como voy a ayudarte, si no sé quien eres, o qué eres.

—Ya te lo he dicho —insistió—, soy un ser mitológico y tienes que llevarme a mi hogar mágico. Unos trasgos me raptaron e intentando escapar me perdí hace unos días. Sin la ayuda de alguien empático, como tú, no puedo volver. Llévame, la señora del bosque sabrá recompensarte.

—Tendrás que indicarme el camino —dudó un segundo, extrañándose él mismo de oírse decir aquello.

—Sigue el sendero verde que más reluzca y llegarás a mi hogar.

Admirado, vio refulgir algunas hojas caídas, marcando un sendero entre los árboles. Lo siguió. Anduvieron largo y avanzado el medio día llegaron hasta una encina que él nunca había visto, y conocía bien aquella comarca.

—Gracias humano.

Surgió un relámpago de su hombro hacia el árbol, que acogió al ser mitológico en su interior.

Óscar recogió alguna cosa caída en el suelo, una figura pequeña de alabastro negro que representaba un águila.

—Guárdala, es un presente. Tenla siempre en un lugar principal de tu casa y nada te faltará, nunca. Hazlo en silencio y serás feliz. Cúmplelo y cumpliremos.


Comentarios
  • 1 comentario
  • darkman @darkman hace 2 meses

    Bien, ha sido un ejercicio interesante, y en el que aún me pierdo. Seguiremos intentándolo, este ha sido un buen comienzo, a pesar de no haber acertado más que uno y encima mal puntuado. Vamos a seguir intentándolo. Pero lo mejor es leer los relatos mejor valorados del mes y es allí donde veo mejor mis errores. Esto es solo un ejercicio, donde miramos de mejorar y de cumplir las normas pautadas en el reto. A pesar de haber leído el articulo sobre las acotaciones, no lo he entendido, y por ahí diría que alguna cosa falla, en el redactado del artículo, tal vez demasiado poco explicito. Nunca había leído nada sobre acotaciones, lo leído en el artículo queda claro que no me ha ayudado mucho. Veo y creo que me ha quedado más claro al leer los relatos de los mejor puntuados del mes.


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