Ya ha anochecido y estos chicos se retrasan,  llevo rato esperando. ¿Qué se piensan?, ¿qué no tengo nada mejor que hacer? Debería cobrarles más… Pero, ¡qué narices!, soy un tío legal.

Por ahí vienen, ¿traen el dinero? Perfecto. En efectivo, billetes sin marcar. Me lo guardo y vamos al lío. El espectáculo será afuera, espero que no les importe mojarse porque está cayendo un agua del copón.

Este cementerio está resultando ser un lugar perfecto para mi negocio: un sitio abandonado, lejos de la civilización y difícil de localizar. Me hice pasar por un pardillo cuando compré el terreno; pagué más de la cuenta para no levantar sospechas. Funcionó a la perfección, soy un genio.

Se les ve preparados para la experiencia, me encanta esa actitud. Sonrío mientras los guío entre las lápidas. Uno lleva un bate de béisbol y aporrea las viejas losas descargando su adrenalina; el otro camina en silencio con una sierra en la mano… Una puta sierra. Menudo tarado.

¿Se habrán cargado estos dos alguna vez a alguien? Ni idea, pero me han pagado para hacerlo esta noche: un indigente, un drogadicto, un criminal, un despojo de la sociedad… Les da igual. Todo es cien por cien seguro, sin preocupaciones. Yo me encargo luego de deshacerme de los cuerpos.

Sí, a eso me dedico, y en cierto modo es una especie de labor social: lo que hacen aquí, no lo harán en sus casas... ¿Sabéis la cantidad de vidas inocentes que he salvado? Joder, si es que soy un puto héroe. Deberían darme una medalla.

Me miran con ansia cuando les digo que les tengo preparada una sorpresa. Estamos cerca. ¡Ahí está!, ¡entre las tumbas!... Je, je, sus caras no tienen precio. Les he traído una niña, ¿no es una jodida pasada?

Les asaltan las dudas… ¡Claro que entra dentro del precio! No, la mocosa no tiene familia, nadie la va a echar de menos. ¿Jugar con ella antes?, mierda, no parecen de ésos… Pero sí, por supuesto, que hagan lo que quieran: es toda suya.

Cruzan sus miradas y la maldad se dibuja en sus rostros. Se acercan con decisión a la cría que llora aterrorizada, se ríen, la insultan... No es que me sienta mal, pero este gesto alivia mi conciencia respecto a lo que está a punto de suceder.

Pobres infelices… No tienen ni una mísera oportunidad… Vicky se los va a merendar… ¡Hostia!, el de la sierra pelea como un jabato. ¡Vamos tú puedes!... No, no puede… Joder, menos mal que la lluvia se va a llevar toda esa sangre. Vaya festín se está pegando la cabrona… Espero que me deje algo pues hace tres noches que no ceno. A este paso voy a desfallecer y sería una pena porque, mucha “Reina de las Tinieblas”, pero sin mí, estaría perdida...

Mierda… Me está mirando ¿me habrá escuchado?… Mejor me largo a quemar el dinero que acabo de ganar por si decide que quiere jugar también conmigo. Ya volveré antes de que amanezca para limpiar este puto estropicio.

Comentarios
  • 0 comentarios

Tienes que estar registrado para poder comentar.